Historia de la casa de comidas

La historia del establecimiento comienza en el año 1934, fecha en la que Francisco (Pancho) y Amparo, regresan de Cuba y deciden poner un negocio en Ceceda, pueblo natal de Amparo.

Construyen una edificación en la que el bajo se destina a negocio y la planta alta a vivienda. Bajo el nombre comercial de Casa Pancho ponen en funcionamiento un Bar/Tienda en el que se podían adquirir bebidas, comida (la poca que había en aquellos tiempos), calzado, ropa, utensilios de cocina, etc.

Por la falta de mercaderías, como consecuencia de la Guerra Civil, Casa Pancho tuvo que permanecer cerrada desde 1937 hasta 1940, año en el que inició de nuevo su actividad.

Desde 1940 hasta 1960 el negocio continuó regentado por Pancho y Amparo, siendo lugar de reunión de los vecinos del pueblo y de los alrededores; fue en aquel entonces cuando se hicieron famosas las partidas de bolos, que en la bolera que tenía el establecimiento, tenían lugar los domingos.

Debido al fallecimiento de Pancho en el año 1960, se hace cargo del negocio el segundo de los hijos del matrimonio, Colo. A finales de los años 60, Colo y su mujer Lolina deciden cerrar la tienda y en el lugar que ésta ocupaba construyen un comedor para 20 personas y comienzan a dar comidas.

Los primeros comensales del negocio fueron los encargados de las obras de ampliación de la carretera nacional 634, que en aquellas fechas se estaba realizando. Poco a poco y con mucho esfuerzo el negocio fue cogiendo fama, siendo muy recordadas las sesiones vermut de los domingos después de misa donde se servían croquetas, empanadillas, tortilla de patata y mejillones a la marinera.

A mediados de los años 70 y debido al incesante aumento de clientela, el negocio empezaba a quedar pequeño, por lo que construyen una terraza sobre el precioso valle, con capacidad para 70 personas.

Es a finales de los años 80 cuando la 2ª planta de la casa –destinada hasta ese momento a vivienda– se modifica, instalándose 3 pequeños comedores; asimismo y debido a su ya escaso uso, en el lugar donde estaba ubicada la bolera se construye una terraza de verano.

A finales de los años 90, la hija de Colo y Lolina, Loli, coge las riendas del negocio, continuando la tradición y saber hacer que ha hecho de este Restaurante uno de los más conocidos y valorados de Asturias.

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